Perspectiva de Julian
Estacioné frente a la casa de Seraphine y me quedé un rato con las manos aferradas al volante, sintiendo que el corazón me iba a reventar el pecho.
El video seguía en mi celular. Ya lo había visto tres veces, y cada vez esperaba que ocurriera un milagro, que desapareciera de la pantalla o que resultara ser una pesadilla. Pero no. Allí estaba yo, tendido en aquella cama, con la pelirroja arrodillada frente a mí y la boca alrededor de mi pene, moviendo la cabeza con una habil