Quizá Dominic simplemente me extrañaba. Tanto como yo a él, aunque me costara admitirlo, incluso a mí misma.Me bajé del auto y caminé hacia la entrada, soltando un bostezo tan grande que hasta me tronó la mandíbula.Al parecer, pasarme la noche teniendo orgasmos sin haber cenado no era la mejor forma de prepararme para un día entero de investigación. Bueno, ya lo sabía para la próxima. Aunque, siendo sincera, tampoco prometía cambiar nada.***Pat ya estaba allí, recorriendo las nuevas instalaciones de un lado a otro. Llevaba años soñando con tener un laboratorio así, y ahora que por fin lo tenía, estaba decidida a aprovechar hasta el último rincón.Apenas entré, me echó un vistazo y enseguida se dio cuenta de que algo me pasaba.—Tienes que desayunar.—Ni que lo digas.Nos sentamos en la pequeña cocina. Yo me puse a comer mientras ella me contaba algunas cosas del laboratorio. Poco a poco, fui dejando atrás el desastre de aquella mañana.Pat siempre había tenido ese don. No es que na
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