Durante las siguientes horas recorrieron una a una las propiedades que, oficialmente, pertenecían a distintas empresas y sociedades anónimas, aunque Lia conocía perfectamente la verdad. Todas habían sido adquiridas por Elian Santana utilizando nombres falsos para evitar que cualquiera pudiera relacionarlas con su organización.Mientras Lia conducía por la ciudad, Giorgio permanecía revisando información en su computadora portátil. Cada vez que ella señalaba una propiedad, él anotaba direcciones, fotografías, avalúos y posibles estrategias para adquirirlas antes de que otros compradores se adelantaran.—Este edificio también es de Elian —comentó Lia disminuyendo la velocidad frente a un enorme galpón
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