La tarde había comenzado a caer sobre la clínica cuando Elena salió de la habitación de Lily después de comprobar una vez más que su hija dormía tranquilamente. La pequeña había pasado un día difícil, pero los medicamentos habían conseguido controlar el dolor y los médicos estaban satisfechos con su evolución. Elena cerró la puerta con cuidado y permaneció unos segundos apoyada contra ella, respirando profundamente antes de caminar hacia la pequeña sala privada donde Sebastian la esperaba. Él estaba sentado junto a la ventana, con los codos apoyados sobre las rodillas y las manos entrelazadas, observando el movimiento de la ciudad sin realmente prestar atención a nada de lo que ocurría afuera.Cuando escuchó sus pasos, levantó la mirada, sus ojos se encontraron, durante unos segundos ninguno dijo nada, había algo diferente entre ellos desde aquella conversación en la que Sebastian finalmente había confesado la verdad sobre Vanesa. Elena todavía no sabía qué hacer con todo aquello, per
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