58. Narra Anastasia
El sábado por la tarde, el aire en mi apartamento tenía una textura diferente, cargada de una anticipación que no solía habitar mis fines de semana. Desde que le había prometido a Jord que lo acompañaría al cumpleaños de Marcus en aquella discoteca del centro, una extraña mezcla de nerviosismo y cosquilleo en el estómago me había acompañado durante toda la jornada. No estaba acostumbrada a los ambientes nocturnos ruidosos, a menos que esté trabajando de noche, ni a las multitudes envueltas en humo y luces estroboscópicas, pero la idea de pasar tiempo con Jord en un contexto completamente ajeno a las oficinas del campus universitario lograba despertar una curiosidad que hacía tiempo no sentía.Eran las nueve y media cuando salí de la ducha, envuelta en una toalla, y me dispuse a elegir qué ponerme frente al armario. Después de desechar varias opciones que consideré demasiado formales o, por el contrario, demasiado informales, opté por un vestido corto de tela oscura y ajustada que se m
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