—¿De verdad crees que te revelaría mis planes, Selene? ¡Vaya! Tu arrogancia crece con cada día que pasa. —Ares soltó una carcajada.Selene apretó los puños.—Será mejor que hables, Ares. Sé que estás tramando algo y te juro que, si involucras a Apollo en esto, no tendré piedad contigo.Él volvió a reír.—¿No tendrás piedad conmigo? ¡Ja! Soy yo quien va a tener piedad aquí. Si me suplicas lo suficiente, quizá sea misericordioso y no acabe con tu vida cuando tome tu lugar.Sonrió con suficiencia.—¡Solo en tus sueños! —replicó ella.—Tengo planes, Selene. Grandes planes que jamás imaginarías en toda tu existencia como Diosa de la Luna. Si fuera tú, me quedaría en la Tierra. Así quizá logres escapar de lo que está por venir.—No soy una cobarde.—Yo tampoco.Selene permaneció observándolo durante unos instantes.Ojalá pudiera saber qué demonios pasa por su cabeza.En ese momento sus poderes seguían limitados, y sabía perfectamente que no era prudente enfrentarlo.Con un suspiro, dio un p
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