—¿De verdad crees que te revelaría mis planes, Selene? ¡Vaya! Tu arrogancia crece con cada día que pasa. —Ares soltó una carcajada.
Selene apretó los puños.
—Será mejor que hables, Ares. Sé que estás tramando algo y te juro que, si involucras a Apollo en esto, no tendré piedad contigo.
Él volvió a reír.
—¿No tendrás piedad conmigo? ¡Ja! Soy yo quien va a tener piedad aquí. Si me suplicas lo suficiente, quizá sea misericordioso y no acabe con tu vida cuando tome tu lugar.
Sonrió con suficiencia.