—¿Qué demonios creías que estabas haciendo? —preguntó Apollo después de que Dominic se marchara.Por un lado, Selene agradecía que no hubiera aparecido frente a ellos, y por otro, se alegraba de que hubiera llegado en su forma humana; de lo contrario, habrían quedado al descubierto.—¿Qué estabas haciendo? —volvió a preguntar Apollo.Selene soltó un suspiro.—¿Cómo llegaste hasta aquí? —preguntó ella.—Todavía no has respondido a mi pregunta, Selene. —Cruzó los brazos.—Fuiste tú quien entró al apartamento de una dama sin avisar ni tocar la puerta —lo reprendió.—Lo he hecho incontables veces. ¿Por qué te molesta precisamente hoy? —preguntó.Le había dolido encontrarla entre los brazos de Dominic. No se habría enfadado si ella hubiese reaccionado con indiferencia, pero no... Había visto algo en sus ojos mientras los observaba, y aquello lo destrozó por dentro.Selene sabía que tenía razón. Solo intentaba inventar una excusa y desviar la conversación, pero Apollo la conocía demasiado b
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