—¿Q… Qué quieres decir? —tartamudeó ella.
—Solo hice una pregunta sencilla y ya pareces alguien con una pistola apuntándole a la cabeza. Estás entrenando para convertirte en Luna, ¿no? —preguntó, y ella asintió—. ¿Cómo se llama tu manada?
Selene no podía creer que le estuviera haciendo una pregunta así. Pero no iba a permitir que él la intimidara.
—¿Y por qué quieres saberlo? —preguntó, cruzándose de brazos y fulminándolo con la mirada.
—Porque tengo curiosidad —respondió.
No lograba comprender