—¿Quieres que yo pague tu helado? —preguntó, haciendo especial énfasis en la palabra "tu".
Selene puso los ojos en blanco.
—Obvio. ¿Acaso no me trajiste tú hasta aquí? —replicó, haciendo que los ojos de Dominic se abrieran de par en par.
—Literalmente fuiste tú quien me arrastró hasta este lugar —respondió, cruzándose de brazos.
—Entonces, ¿me estás diciendo que no puedes invitarle un helado a una dama? —frunció el ceño.
—No es eso... —dijo él, llevándose una mano a la cara.
—¿Entonces qué es?