ApolloTodos nos miraban, pero no les presté atención. Ninguno importaba. Cuando la miraba a ella, el resto del mundo dejaba de existir.Grace estaba ahí, de pie, y su presencia despertaba algo profundo y peligroso dentro de mí. Por un momento fue lo único que existía.Todos seguían paralizados, como idiotas en trance, así que aparté la mirada de ella y me volví hacia los demás. Mi expresión no cambió; mis ojos, entrecerrados y oscuros, encerraban una advertencia silenciosa.—No tartamudeé —dije con calma, en voz baja—. ¿O sí?Todos los ejecutivos se pusieron rígidos y varios se estremecieron. Genesis Brown, que había estado callada todo ese tiempo, demasiado entretenida con la escena, por fin rio, aún con unas palomitas de maíz entre los dedos. Se levantó con pereza y estiró los brazos como si acabara de ver una película bastante entretenida.—Bueno, supongo que ya nos entretuvimos bastante por hoy, ¿no creen? —Paseó la mirada por la sala y les dedicó una sonrisa juguetona a los ejecu
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