GraceMi jefe estaba de rodillas frente a mí, lamiéndome el clítoris como si fuera el mejor manjar que hubiera probado en su vida. No debería exagerar; no era la primera vez que me hacía gemir hasta deshacerme. Pero, carajo, esto era diferente.Jamás me había devorado con un vibrador todavía zumbando adentro, atormentándome y sobreestimulándome hasta que mi cuerpo ya no sabía si llorar o gritar. Cuando dije que lo quería rápido, no esperaba que me llevara tan lejos como para no poder pensar con claridad. Y, aun así, la forma en que movía la lengua contra mí hacía que cada nervio de mi cuerpo suplicara más.—Sí, papiiiiiiiii... —El gemido brotó de mí como el de una puta desesperada en celo.Hundí la cara en el brazo para ahogarlo, pero no sirvió de nada; seguía gimiendo muy fuerte. Intenté apartarme, abrumada, pero él no me lo permitió. Me sujetó los muslos, me jaló de vuelta hacia su boca y me inmovilizó contra él como si ese fuera mi lugar. Inclinó la cabeza en el ángulo exacto y me e
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