No respondí al aullido de Kael.Permanecí dentro de la casa del límite mientras aquella voz recorría el bosque, atravesaba las ramas y golpeaba cada parte de mí que todavía esperaba escucharla.No había vínculo.No había magia.Aun así, mi cuerpo lo reconocía.El lobo que me había llamado mate seguía buscando algo que el hombre había olvidado.Mirella permanecía junto a la ventana.—Continúa aullando.—Lo escucho.—Quizá deberías——No.La respuesta salió más dura de lo que pretendía.Mirella cerró la boca.Durante unos segundos solo se escuchó el aullido distante y la respiración irregular de Aldren sobre la cama. Rowan estaba sentado junto a él, vigilando la herida de nuestro padre con una desconfianza que no intentaba ocultar.Mi padre había regresado de una tumba.Había sido utilizado como recipiente por Darius.Había ayudado a crear a Viola.Y, pese a todo, una parte de mí seguía observando su rostro en busca del hombre que cantaba canciones sin final.Era agotador amar a personas
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