AMANDALos minutos pasaban y nada que aparecía Diana, hace quince minutos se había cumplido la hora en la quedamos vernos. Mire entre las personas, tratando de buscarla, sin mucho éxito.Rechine los dientes, siempre hacía lo mismo, nunca tuvo el menor sentido de la puntualidad. Empezaba a pasar vergüenza, pues ya habían pasado varios meseros preguntándome si quería algo y todo el tiempo debía responder de la misma forma:No, estoy esperando a alguien, se le hizo un poco tarde. Decidí que esperaría diez minutos más y si no llegaba, me largaría de aquí—Siendo honesta, no era esa con esa cara que esperaba me recibieras. Tomando en cuenta que hace dos años que no nos vemos. —Levante la vista al escuchar la familiar voz, dirigirse hacía mí.Unos ojos del mismo tono de verde que los míos me devolvieron la mirada, arrugando ligeramente la nariz.—Vamos, ¿ya no hay bienvenida para tu hermana menor? —preguntó abriendo los brazos, sacudí la cabeza esbozando una sonrisa y la abracé con fuerza.
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