AMANDALlegué a casa lo suficientemente agotada para caer rendida en mi cama, en ciudades grandes como Roma era habitual salir de casa temprano y volver cuando el sol ya se estaba poniendo, básicamente porque todo quedaba lejos, no voy a mentir con la explicación.Extrañamente el ambiente estaba muy silencioso, aunque luego recordé que era día de semana, así que las personas con trabajos fijos seguramente estaban en eso.Pensé en tomar una ducha relajante, pero el cansancio era tal, que no tenía fuerzas para hacerlo, tampoco me preparé algo de cenar, terminé arreglándomelas con un pedido a domicilio.La comida llegaría en cuarenta minutos, así que me ocupe de quitarme la ropa y cambiarme mientras tanto. No use maquillaje hoy, pero aun así continue con mi rutina de limpieza facial, me gustaba sentir la piel suave y tersa, por lo que era muy estricta con ello.Lave mi rostro con jabón de avena, desapareciendo todo rastro de pintura por más mínimo que fuese e impurezas; una vez lista apl
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