Olivia no dejaba de mirar a Draven con una desconfianza absoluta, con el ceño fruncido y la mano todavía aferrada al brazo de Cassy. Sabía, con esa intuición que solo tienen las mejores amigas, que su compañera no se encontraba realmente a salvo al lado de aquel hombre; algo oscuro y violento emanaba de él, algo que ni siquiera la mentira de su relación podía ocultar. Al ver que Cassy no había aparecido en la universidad en todo el día y no contestaba a sus mensajes, había temido lo peor, y ahora que estaba allí, frente a frente con él, su presentimiento no hacía más que confirmarse.—Pasa, entra —le dijo Cassy con voz suave, cerrando la puerta tras ella y lanzándole una mirada rápida a Draven para pedirle calma—. Siéntate donde quieras, ya te explico todo.Draven, por su parte, rodó los ojos visiblemente molesto. Tenía planeado pasar toda la mañana a solas con ella, aprovechando que la casa estaba tranquila, y la llegada inesperada de la amiga no era más que una interrupción innecesa
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