El teléfono seguía sonando.
Livia permanecía inmóvil junto al balcón de su habitación, con la mirada fija en el nombre que aparecía en la pantalla.
Damian Sinclair.
Habían pasado siete años. Siete años desde que decidió dejar atrás todo lo relacionado con su pasado y, aun así, con solo ver aquel nombre, todas las barreras que había construido durante ese tiempo parecieron resquebrajarse en un instante. Su respiración se volvió tenue. Sus dedos se aferraron con más fuerza al teléfono mientras