Sinclair Group.
Damian permanecía de pie frente al enorme ventanal de su despacho. No había dormido en toda la noche. La imagen de Livia seguía atormentándolo. No era solo un simple recuerdo; su manera de hablar, la frialdad de su mirada e incluso el tenue aroma a rosas negras continuaban impregnando cada rincón de su memoria.
—Señor.
Beni entró al despacho llevando varios documentos en las manos.
—Ya es hora de partir hacia Harrington Dynasty.
Damian no respondió.
—¿Señor?
—Beni.
—¿Sí?