—¿Se presentó Roseline a verte hoy? —preguntó Zayden, fingiendo demencia.—Sí, vino y se largó —respondió Olivia con desdén.—¿No pasaste apuros lidiando con ella tú sola? Después de todo, es una mujer insoportable —comentó Zayden.En ese momento, se encontraban en el asiento trasero del auto rumbo a una cena.—Bueno, tampoco es que a mí me falte carácter para ponerla en su lugar —replicó Olivia—. No es por presumir, pero ya me ha tocado lidiar con tipas peores y mucho más fastidiosas que ella.—Sí, te creo —asintió Zayden con una leve sonrisa—. Después de todo, eres la única mujer que no le teme a un mafioso. Incluso cuando te apunté con un arma, ni siquiera parpadeaste.—Tal vez si quien me apuntara fuera un verdadero criminal, me habría muerto de miedo. Pero contigo... sabía que no le disparas a la gente sin una buena razón —respondió Olivia, dejando a Zayden descolocado—. Así que pensé que, a tu lado, podría estar a salvo.Un calor repentino fluyó por las venas de Zayden, calando
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