—¡Ugh! —Olivia se masajeó la frente al sentir la cabeza sumamente pesada y dolorida. Frunció el ceño en cuanto percibió algo rígido, a la vez que suave, que desprendía una agradable calidez. De inmediato, sus ojos se abrieron de par en par al darse cuenta de que lo que tenía enfrente era el cuerpo de alguien.«¿Q-qué es esto? ¿Cómo es posible? ¿Qué pasó?», se preguntó Olivia en su fuero interno. En ese instante, era incapaz de recordar nada ni de pensar con claridad. Una oleada de fragmentos difusos se arremolinaba en su mente, que aún se sentía caótica y aturdida.Llevada por la curiosidad de saber quién era el dueño del cuerpo que tenía delante, Olivia alzó la mirada; en ese mismo segundo, sus ojos se dilataron aún más al descubrir el rostro de Zayden, quien dormía plácidamente a su lado.«¿El gato de Bengala? ¿C-cómo es posible que hayamos vuelto a dormir juntos?», pensó Olivia, alarmada. Con movimientos sumamente cautelosos, tomó la mano de Zayden que descansaba sobre su cintura y
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