POV: SebastianValentina llega tarde del restaurante.Lo sé porque escuché la puerta a las once y cuarto y porque el silencio que dejó después de cerrarla era distinto al silencio habitual, más cargado, del tipo que dejan las conversaciones importantes que todavía no terminaron de asentarse.No salgo a preguntar.Me quedo en mi dormitorio con la caja sobre la cama.La caja que lleva semanas siendo el objeto más postergado de este departamento.La miro un momento.Hay una diferencia entre no estar listo y estar evitando algo. Llevo semanas diciéndome lo primero. Esta noche, con el silencio cargado de Valentina al otro lado del pasillo y los mañanas postergados acumulados, entiendo que era lo segundo.La abro.Adentro hay tres libros y una foto.Los libros primero.El Principito. La edición que me regaló mi madre cuando tenía ocho años, con las esquinas dobladas y una dedicatoria en la primera página.La leo en voz alta.—Para que nunca olvides que lo esencial es invisible.Silencio.—N
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