Amber Whyte.Me tragué la mitad de su enorme longitud como una buena perrita.No. Borra eso.Como una zorra asquerosa en celo.Él empujó más adentro, soltando un gruñido profundo.Tan profundo que lo sentí atravesarme la columna como una daga.Me atraganté. Casi escupí su polla cuando se deslizó más allá de mi garganta y me golpeó la tráquea.El estómago se me revolvió, a punto de vomitar el pastel y los aperitivos que había comido antes.—¡No! —me reprendió. Su voz era dura, impaciente, cortante, atravesando mi miedo.—Te lo vas a tragar todo. No lo vas a escupir —me advirtió antes de volver a agarrarme la cabeza con las manos, enredando los dedos en mi pelo.—Sí, papi —asentí como una obediente putita.Con los ojos dirigidos hacia los suyos, oscuros.La boca abierta de par en par, más que nunca.La lengua fuera, dispuesta a dejarle más espacio a su polla.La mandíbula estirada en un ángulo imposible, preparada para ser destruida.—Buena chica —murmuró.Gemí. Esas palabras se me desl
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