Capítulo 79. Sorpresa para mañana
—Señor, el sector izquierdo está limpio. Quedan dos en la puerta principal —informó uno de los guardaespaldas de Anderson, con voz fría a través del auricular.Adrian, sentado en la silla de ruedas, no esperó ninguna orden. Sin pedir permiso, arrancó de un tirón la vía del suero que tenía clavada en el dorso de la mano. La sangre fresca empezó a filtrarse, pero no le importó.—Acaben con ellos —ordenó Adrian, breve.Se puso de pie. El dolor en el hombro le atravesó con fuerza, pero la adrenalina guió sus músculos para mantenerse erguido. Su mano tomó la pistola que Luca había preparado bajo la chaqueta. Sin dudar, salió de la sala VIP. Su paso era firme, ignorando el ardor que se extendía por todo su cuerpo.Aletta corrió tras él, con el rostro pálido y lleno de ansiedad. —¡Adrian! Acabas de salir de estado crítico, no hagas locuras.Adrian giró la cabeza apenas, dibujando una leve sonrisa fría. —Tranquila, cariño. Esto no es más que basura residual.Al final del pasillo, dos hombres
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