Capítulo 78. Drama en la sala VIP
—¡Suelta la mano de mi nieta, Adrian! —tronó Anderson, con una voz grave y atronadora que desgarró el silencio de la sala VIP.
El anciano de cabellos plateados se mantenía erguido. Su traje costoso lucía rígido, envolviendo su cuerpo envejecido, pero aún lleno de fuerza. Sus ojos afilados se clavaron en los dedos de Adrian, que rodeaban con firmeza la muñeca de Aletta.
Adrian no se movió. Al contrario, atrajo a Aletta más cerca del borde de la cama. Sin embargo, su rostro empezó a palidecer poc