—¡Felix!El grito de Elly desgarró el silencio del pasillo como un trueno.Sin importarle que todavía estuviera tambaleándose, Elly se liberó del apoyo de Kenny y se lanzó hacia adelante, estrechando a Felix entre sus brazos.Elly lloró histéricamente mientras revisaba cada centímetro del cuerpo de su hijo, que parecía algo confundido ante la situación que estaba viviendo: había policías, su madre estaba llorando y también estaba allí Erick, el hombre al que Felix llamaba «el hombre malo».—Oh, Dios mío, cariño… ¿estás bien? Perdóname, mamá…Erick permaneció inmóvil en su sitio, mirando a Felix con el pecho agitado por los fuertes latidos de su corazón, antes de que su mirada penetrante se desviara hacia su esposa.—Mary… ¿qué estás haciendo? No me digas que tú…Antes de que Erick pudiera terminar la frase, el detective Hayes ya había dado un paso al frente, con su placa dorada brillando de manera amenazante sobre el pecho.—Señora Mary Vanderbilt, queda arrestada bajo sospecha de secu
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