En el interior de la sala de interrogatorios de la comisaría, un espacio sofocante y de muros grisáceos, el suntuoso atuendo que portaba Mary lucía en este instante contrastante y lamentable.
Frente a su presencia, Matthew permanecía instalado portando una gesticulación de zozobra que se descubría incapaz de encubrir por más tiempo.
—¿Acaso Erick me concede credibilidad? —inquirió Mary de cara a Matthew, quien se hallaba frente a ella en el recinto de interrogatorios.
Su frecuencia de voz, que