**Punto de vista de Elena**Stefano se giró y me vio allí, junto a las escaleras. Se me pasó por la cabeza dar media vuelta, pero mis pies se negaban a moverse.Mierda. Claro, se conocían.—Elena, ven aquí —me ordenó.Me hizo otro gesto. —Quiero que te presente a alguien.Obligué a mis piernas a moverse, dando un paso lento y torpe tras otro. Sentía todos los músculos de mi cuerpo tensos y mantuve la mirada fija en el suelo, limitándome a intentar respirar.Dante estaba de pie junto a Stefano, con un aire de total naturalidad, como si siempre hubiera formado parte de este lugar y de esta vida, mientras que yo me sentía como una extraña.Me miró y, por un segundo, esperé algo, cualquier cosa, pero sus ojos permanecieron vacíos, sin ningún destello, sin ningún indicio de que me recordara en absoluto; solo un desconocido de pie ante mí.Me dedicó una sonrisa cortés. —Tú debes de ser Elena —dijo en voz baja—. He oído hablar mucho de ti.Estaba fingiendo. Lo notaba en su forma de evitar mi
Leer más