MARIOPilar y yo nunca logramos llegar a Central Park, lo cual, considerando todo, no fue una gran pérdida. Después del segundo orgasmo, nos duchamos juntos y luego le presté una de mis camisas y un par de bóxers ajustados de un paquete nuevo para que se los pusiera. Se veía tan jodidamente sexy que apenas podía creerlo. Si no fuera por el enorme bostezo que se le escapó, la habría tomado de nuevo, al diablo con la ducha. En su lugar, la atraje de vuelta a la cama conmigo, donde se acurrucó en mis brazos como si ese fuera su lugar y deslizó sus dulces dedos por mi pecho hasta que ambos nos quedamos dormidos.Nos despertamos un par de horas más tarde debido a una llamada telefónica airada y a los gritos de Sam por la ropa arruinada. Silencié nuestro lado y deslicé dos dedos dentro de Pilar, estimulando su punto G sin prisa mientras escuchábamos. Cuando Sam finalmente se dio cuenta de que no estábamos interactuando, colgó con un «¡vete al carajo, Mario!» y yo rodé a Pilar para ponerla e
Ler mais