LunaSu cuerpo no me da tregua. Cada embestida es una orden que mi cuerpo obedece sin pensar, cada tirón de mi cabello es un recordatorio de que él está en control. Intento apoyarme mejor, pero me empuja de vuelta, manteniendo el peso sobre mí, dejándome vulnerable y completamente entregada. El calor de la habitación es casi insoportable, el sudor escurre por mi nuca, mezclándose con los hilos de cabello pegados a la piel. Él desliza la mano por mi cadera, firme, y aprieta como si quisiera sentir cada curva, cada músculo contrayéndose. Otra nalgada en mi trasero resuena, más alta, y gimo sin vergüenza, sabiendo que es exactamente lo que él quiere oír.Me giró de lado sin aviso, manteniéndose dentro de mí, y el movimiento es tan rápido que solo puedo agarrar la almohada para no perder el equilibrio. Ahora, me atrae por la cintura, pegando su cuerpo al mío, y empieza a penetrarme de lado, su cadera golpeando contra mi trasero en un ritmo que me marea. Una de sus manos sujeta mi cuello,
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