Todavía estaba tirada de lado en la cama, el cuerpo desnudo, la piel sudada, marcada por mí. Estaba callada, pero yo veía su pecho subir y bajar despacio. La puta visión de ella tendida allí, después de todo lo que habíamos hecho, era el tipo de cosa que paraliza cualquier pensamiento. Salí del baño con el cuerpo aún mojado, solo con un short ligero, y fui hacia ella. Caminé despacio, sin hacer ruido, pero ella lo notó. Siempre lo notaba. Se sentó despacio cuando me acerqué y, sin decir nada, pasé la mano por su espalda, haciéndole girar el rostro hacia mí.—Todavía tienes algo de ropa tuya en el armario —dije bajo, mirándola desde arriba, con la mano aún recorriendo su espalda.Ella se levantó desnuda y fue andando desnuda hasta el armario, con la cadera moviéndose despacio, el cabello desordenado, las marcas que dejé en ella apareciendo allí, justo donde me gustaba verlas. La vi abrir el armario, coger una bombacha y un top cualquiera. Luego fue al baño sin decir nada más.Después d
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