A las cuatro y treinta de la madrugada, el convoy abandonó la cabaña.Las luces permanecían apagadas.Solo la luna iluminaba el estrecho camino que atravesaba el bosque.Dentro del vehículo principal reinaba un silencio absoluto.Helena observaba por la ventana.Sentía un nudo en el estómago.Después de tantos meses buscando respuestas, estaba a punto de enfrentarse al hombre que había destruido a su familia... y quizá reencontrarse con la hermana que apenas comenzaba a recordar.Adrián, sentado a su lado, percibió su tensión.Sin decir una palabra, buscó su mano.Helena entrelazó sus dedos con los de él.No necesitaban hablar.Aquel gesto era suficiente.---Tomás tomó el comunicador.—Todos atentos.En diez minutos tendremos contacto visual con el objetivo.Las pantallas mostraban imágenes enviadas por dos drones.El Observatorio Saint-Michel aparecía sobre la cima de una montaña.Desde lejos parecía un antiguo edificio científico abandonado.Pero las cámaras térmicas contaban otra
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