Ilana mostró una sonrisa en su rostro buscando disipar la presión, pero Harper solo tenía una cosa en su cabeza... Descubrir lo sucedido en el pasado de Austin.—No me estás hablando de negocios, Ilana, y las dos lo sabemos —insistió Harper, inclinándose también sobre la mesa, mirándola fijamente—. Dijiste que merecía ser feliz por lo que le sucedió. Eso suena a algo personal, a algo que lo rompió... «Si voy a casarme con él, si se supone que seré su prometida ante el mundo, tengo el derecho de saber a qué me estoy enfrentando», pensó Harper agudizando su mirada.—Dímelo, por favor, dime, ¿qué le sucedió a Austin?Ilana suspiró con pesadez, sintiéndose acorralada por la tenacidad de Harper, sin embargo, su lealtad hacia Austin era inquebrantable; negó con la cabeza suavemente, dejando la copa sobre la mesa.—Harper, por favor entiéndeme; prefiero guardar silencio —habló Ilana con una voz baja y firme—. Yo no puedo responder a esa pregunta. Es una línea que no me corresponde cruzar.
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