A MIS LECTORAS.Al llegar a este punto final, donde las pantallas se apagan y los personajes por fin encuentran el silencio que tanto buscaron, me resulta imposible no mirar hacia atrás y ver el camino que hemos recorrido juntas. Escribir esta historia ha sido una de las experiencias más intensas y reveladoras de mi vida, pero no habría sido la misma sin la presencia constante, silenciosa o vibrante, de ustedes al otro lado de la pantalla.Para mis lectoras: gracias por haber sido el motor de este sistema. Cuando comencé a tejer la historia de Amelia y Alexander, no sabía exactamente hasta dónde nos llevaría este juego de poder, intrigas y romance oscuro. Solo tenía una premisa y dos personajes que se negaban a rendirse. Sin embargo, fueron ustedes, con su lectura capítulo tras capítulo, quienes le dieron sentido a cada giro de la trama. Gracias por haber sido las cómplices de nuestras traiciones, por haber sufrido con cada bala, por haber analizado cada hackeo y por haberse permitido
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