La mansión era más peligrosa cuando no ocurría nada.Sin reuniones, sin visitas, sin galas y sin sesiones con Nicolás, el viernes dejó al descubierto la convivencia desnuda: la cocina a las ocho, el corredor a las once, la biblioteca por la tarde. Era el tipo de cercanía que no podía fingirse ni administrarse porque no había ningún evento alrededor que le diera estructura.Clara lo sintió desde que despertó.Desayunó sola porque Leonardo había salido temprano a la empresa, pero esa tarde, cuando él regresó a las tres, la mansión se volvió de pronto más pequeña de lo habitual.No ocurrió nada en particular.Eso era precisamente el problema.Lo escuchó en el despacho durante una hora. Luego en el corredor. Luego en la cocina, donde el sonido de la cafetera le dijo que estaba preparando el café de media tarde que tomaba siempre que llegaba de la empresa. Cada uno de esos sonidos era una coordenada que Clara registraba sin querer, y registrarlos la irritó de una manera que no supo exactam
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