Odiaba su debilidad física, no saber pelear y defenderse, era lo que más odiaba en ese momento, porque lo necesitaba. De saber pelear, los hermanos Yensen y el, hubiesen partido hacia la manada Sur, pero no era el caso.— Encontré un arroyo, te traje un poco de agua —Leol le ofreció un termo, su rostro lucía agotado.— Yo he cazado un conejo —Damian enseño al animal.— ¡Ni loco me comeré ese conejo! —gritó horrorizado Louis.— Deberás —musito— Sino morirás de hambre.— Estás loco Damian —gruño— No me comeré a ese pobre animal, prefiero solo beber agua.— ¿Qué comías en la manada? —preguntó dejando al animal muerto en el suelo— Créeme que los concejos son los alimentos básicos de las manadas, ciervos, cerdos, incluso ardillas.— Estaba mejor sin saberlo, gracias —apretó los dientes.— Te lo pierdes —bufó con burla— Más para nosotros.— Tienes muy poco tacto —Leol observo a su hermano sin expresión— Cocinarás esa cosa lejos de nosotros, es una orden.— Pero…— He dicho lejos.Mientras
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