Carmesí y venganzaFernando esbozó una sonrisa amplia, haciéndose paso entre las personas que estaban alrededor mirándolo, pero no hubo una mirada vacilante, ni de vergüenza, solo una pura y sincera expresión de emoción y felicidad al verme. En ese instante, mi corazón dio un vuelco y el pensamiento de que quizás estaba por fin en su corazón flotaba en mi mente con suavidad. Una felicidad me inundó, provocando que le devolviera la sonrisa. Sin darme cuenta, ya estamos bajando el último escalón. Fernando se acercó, miró a Lesternia y una expresión de frialdad asomó en su mirada, casi como si le ordenara que me soltara.—Tranquilo, querido, no le hice nada esta vez… no soy tu enemiga esta noche, tus enemigos están ahí afuera… —soltó Lesternia, dejando caer mi mano con desgana sobre la mano de su hijo.—Buenas noches, señores, gracias por venir. —Por favor, síganme al salón principal, tenemos de toda esta noche y hasta un espectáculo de cabaret. —La emoción y las risas fuertes se escuch
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