Sonrisa perfecta—¡Yerno! Bienvenido a mi pequeño puesto, por favor siéntense —Fernando hizo una señal, a sus escoltas, provocando que salieran a cuidar la entrada.—Pido disculpas por el alboroto, mi seguridad tiene que estar cerca de mí en todo momento —la mirada de mi madre se fue a la puerta, y sonriéndole a él, después soltó.—No se preocupe yerno, mejor siéntese aquí, le voy a traer los mejores tallarines de la familia Cheng —Fernando asintió con una sonrisa, sentándose en la mesa, en la lejanía su seria expresión me encontró. Mi madre me observo, e indico sacándome de esa extraña hipnosis, dijo animada.—Que haces ahí parada niña, recibe a tu marido como debe ser —tomo mi mano y me arrastro donde él.—No sé qué le pasa a esta mujer, se queda como un pasmarote al verte. Poco más y sale corriendo con esa expresión que puso —me deje caer en la silla tensa apartando la mirada.—Debe ser costumbre entonces, siempre escapa o se queda igual ahora, ¿no es así Genoveva? —dijo con ciert
Leer más