Capítulo 2: La mañana despuésMe despierto dolorida, todos los músculos me duelen como si me hubiera pasado un camión por encima. La luz del sol se filtra a través de las cortinas del dormitorio de Derek —mi dormitorio ahora, al parecer, ya que no me dejó marcharme anoche. Mi cuerpo es un desastre: muslos pegajosos con semen seco, culo magullado por sus azotes, coño palpitando por la brutal follada. Lo odio más que nunca, ese cabrón alfa que me forzó a someterme. Pero al moverme bajo las sábanas, un vergonzoso destello de calor se despierta en mi interior. No. Lo reprimo, fulminando con la mirada su forma dormida a mi lado. Está despatarrado, desnudo y sin vergüenza, su gruesa polla flácida contra su muslo, el pecho subiendo y bajando con regularidad.Salgo de la cama en silencio, agarrando mi ropa destrozada del suelo. Mi camiseta de tirantes está hecha jirones, los shorts rotos, el teléfono destrozado en mil pedazos. Joder. Necesito salir, llamar a mamá, contárselo todo. Pero mientr
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