52. Finalmente todo terminó.
NarradorRodrigo firmaba el contrato de divorcio sin poder creer la decisión precipitada de Débora. Ella había decidido sacarlo de su vida y, en el fondo, sabía que tenía razón. La había engañado y, peor aún, por su culpa perdió a su hijo. Aquel pequeño que, sin siquiera nacer, ya lo hacía sentirse feliz. Nunca pudo sostenerlo en sus brazos, ni ver ese rostro que, sin duda, se parecería al suyo.—Lo lamento. Déjame remediarlo. No quiero dejarte, Débora. Te amo —rogó.Ella lo miró con una sonrisa torcida. Por dentro, se estaba desmoronando. Quería gritarle que, por su culpa, había perdido a su bebé. Pero no. Debía controlarse. Debía darle un golpe que él no esperaba.—Ya es tarde para amarme, ¿no crees? —respondió, y con un suspiro terminó de firmar.—No quiero esto. No lo acepto. Esta firma no vale nada si rompo el documento.—Lamentablemente, ya no hay vuelta atrás. Por cierto, tendrás que pagar al abogado, el hospital, los daños psicológicos y también una pensión. Todo está ahí. ¿No
Leer más