52. Finalmente todo terminó.
Narrador
Rodrigo firmaba el contrato de divorcio sin poder creer la decisión precipitada de Débora. Ella había decidido sacarlo de su vida y, en el fondo, sabía que tenía razón. La había engañado y, peor aún, por su culpa perdió a su hijo. Aquel pequeño que, sin siquiera nacer, ya lo hacía sentirse feliz. Nunca pudo sostenerlo en sus brazos, ni ver ese rostro que, sin duda, se parecería al suyo.
—Lo lamento. Déjame remediarlo. No quiero dejarte, Débora. Te amo —rogó.
Ella lo miró con una sonris