— Papá no mata. Solo el tío Zadock. Papá dijo que él sí mata.Sentí un escalofrío recorrerme la espalda. ¿Eso era algo que se le decía a un niño?El tío Zadock era horrible, por lo visto. Esperaba no conocerlo.— Tengo un perro. — contó, alegre — Me lo dieron el tío Zadock y la tía Caliana.Ok, ya amaba a Zadock y a Caliana. Las personas que amaban a los perros eran confiables. Y buenas.— ¿Tienes un perro? — quiso saber Davi.— No. Pero siempre quise tener uno. ¿Cómo se llama tu perro?No respondió. Parecía que algo le interesaba más:— ¿Por qué eres igual que la otra niñera? ¿Cómo voy a saber cuál eres tú y cuál es ella? ¿Son gemelas?Sí, Davi tenía razón. ¿Será que Enzo tenía algún fetiche con rubias de ojos azules? No, no podía ser coincidencia. Yo, Shirley y Mabel, que había sido despedida, éramos muy parecidas. En todos los sentidos físicos: color de cabello, largo, corte, medidas, labios, nariz…Me quedé confundida. Y pensativa.— No somos gemelas. — expliqué — Tú… pronto sabrá
Leer más