DAVI
POV Maria Fernanda
Lo reconocí. Claro que lo reconocería en cualquier lugar: aquel rostito feliz cuando recibió una simple papa frita para comer, confesando que nunca en la vida había probado algo así.
Y me abrazaba. Davi era el niño de la hamburguesería. Me sentí tan feliz de que él fuera el motivo de mi empleo.
— Por lo visto no me olvidaste — le dije al niño, y miré a Enzo, incómoda, porque él me analizaba, apoyado en la barandilla, de una forma tan seria que hasta me asustaba.
No basta