POV Maria FernandaYa no tuve dudas: ¡él recordaba! Abrí la boca para justificarme, aunque sabía que no había justificaciones, que todo realmente parecía ser pura y simple coincidencia, cuando Enzo acortó la distancia entre nosotros.Observé sus labios y tragué saliva. No había forma de decir quién empezó aquel beso. Eso porque nos movimos juntos, exactamente en el mismo instante, hasta que nuestras bocas se encontraron y nuestros cuerpos se volvieron uno solo.Sentir su lengua en la mía otra vez era algo que no imaginé que volvería a ocurrir. Enzo estaba conmigo, una vez más, en un baño. Y... mi cuerpo sentía el suyo, cada centímetro, hasta... la polla endurecida dentro del pantalón. Y no, definitivamente yo no tenía ningún fetiche con los baños. Pero creí que él sí.Sabía que estaba mal. Sabía que no podía. Sabía que al día siguiente estaría en su casa, como su empleada. Pero mi cuerpo no obedecía. Mi corazón parecía querer saltar fuera del pecho mientras mis manos acariciaban su nu
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