Michael me sujetó por el brazo:
— ¡Tú no arruinas nada, Fê! Te extraño. Extraño lo nuestro.
Respiré hondo:
— Michael... ahora estoy con otra persona. Y no creo que a él le guste vernos juntos — mentí de nuevo.
— Eso quiere decir que él no confía en ti. Entonces no será un buen novio.
Me reí con sarcasmo:
— ¿Leticia confía en ti?
— ¿Por qué no confiaría? Somos amigos, Fê. Y ella lo sabe.
Tuve ganas de abofetearlo. Pero no lo hice. Confirmé, una vez más, que ya no sentía nada por Michael. Pero te