El trayecto hacia el distrito portuario se desarrolla en un silencio cargado de electricidad dentro de la camioneta blindada, donde Valeria observa los suburbios de la ciudad a través del cristal tintado, manteniendo sus dedos entrelazados con los de Adrián, sintiendo la presión constante de sus anillos de oro como una marca indeleble de su nueva alianza. Al llegar a los muelles del sector cuatro, el olor a salitre, a combustible y a metal oxidado inunda el ambiente, mientras varios estibadores armados de la organización Volkov custodian el contenedor que permanece retenido bajo la mirada nerviosa de un grupo de oficiales de aduanas.Marcus Vance, el inspector de aduanas, aguarda dentro de una pequeña oficina de lámina con aire acondicionado, fumando un cigarrillo tras otro mientras camina de un lado a otro con el sudor corriéndole por la frente. La puerta de la oficina se abre de golpe, permitiendo la entrada de Adrián y Valeria, seguidos de cerca por Dimitri, quien se coloca estrat
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