Aidan permaceció escrutándola sin emitir sonido. Durante el tiempo que habían estado casados jamás había recibido una negativa semejante.Ella siempre había aceptado cada acercamiento con entrega y devoción. Se había dado cuenta de cómo era Asiget cuando amaba, cómo se abandonaba por completo a la persona que ocupaba su corazón, cómo no existía un solo gesto de reserva cuando confiaba en alguien.Precisamente por eso, aquella escena le resultaba tan amarga. La resistencia de ella no despertaba en él satisfacción alguna; al contrario, le producía una sensación incómoda de culpa y frustración.Aquello no era lo que había imaginado cuando decidió traerla de vuelta. Él había fantaseado con recuperarla, no con verla aterrorizada cada vez que lo tenía cerca.Sin encontrar una respuesta que pudiera reparar el daño que acababa de causar, bajó lentamente la mirada. La rigidez de sus hombros se aflojó un poco y, sin intentar justificarse otra vez, dio media vuelta.Caminó hasta la puerta, abrió
Leer más