C102: NUNCA PUDE PERDONARTE.
Durante un instante, Asiget ni siquiera encontró palabras con las que responder. La revelación atravesó todos los recuerdos de su infancia y los desordenó sin piedad, obligándola a mirar desde otra perspectiva un accidente que había aceptado durante años como una simple desgracia.
Sus ojos recorrieron el rostro de Somalia buscando alguna señal de vacilación, una mueca que desmintiera semejante declaración, pero cuanto más la observaba, más comprendía que no lo dijo solo para asustarla.
—¿Cómo.