Asiget dio un brusco respingo al descubrir quién la estaba abrazando. Se apartó con rapidez, incorporándose sobre la cama mientaras sus ojos se clavaron en Aidan con abierta hostilidad.
—¡¿Qué está haciendo usted aquí?! —exclamó.
Aidan también se incorporó y frunció el ceño al verla actuar de aquella manera. Para él, aquella cercanía no tenía nada de extraño; por el contrario, parecía molestarle que Asiget lo tratara como un desconocido.
—No tienes por qué reaccionar así, solo soy yo. ¿Tenías m