Yoon llega a la casa, observa cada rincón desde la entrada hacia adentro, buscando con la mirada indicios de una vuelta que, por lo visto, aun no llega.Se afloja la corbata, se agarra el cuello por el cansancio, respira profundo, se sirve un whiskey, saborea el primer trago, «sigues sin venir», se asoma por la ventana y ver las luces nocturnas de Seúl, «¿cómo se puede ser tan irresponsable?», piensa con arrogancia, bebe de nuevo otro sorbo, respira fuerte. «¿Cómo se puede ser tan idiota?», se recrimina en un momento que el corazón tomó el mando, pero como lo toma, lo pierde. «El hecho de que tú, Yoon Min-jae separes bien tus emociones de los negocios, eso no implica que los demás lo hagan, no puedo tratar a Clara como si fuera parecida a mí, ella es emocional, algo que es bueno porque, como le gusto, volverá a mí» piensa confiado, bebe otro sorbo. «Pero, a la vez, aunque le guste, puede que, ¿no vuelva?, ¿es una posibilidad?» duda, chista los dientes.—¡Rayos!«Tendré que usar todas l
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