Clara no sabe cómo, pero en algún momento de la noche se quedó dormida, abre los ojos y se encuentra de espaldas a Toyun, de repente se pone nerviosa, por un momento no quiere moverse, pero, debe hacerlo, siente la necesidad, la curiosidad, gira lentamente con algo de ansiedad y delicadeza.
Allí estaba Toyun, podía ver su rostro mientras estada totalmente dormido, Clara sonríe, «se ve muy tierno» lo piensa y sin darle muchas vueltas trata de quitarle un mechón que caprichosamente se posó en uno